miércoles, 10 de abril de 2013


Central de Teléfonos Urbanos del Gobierno

En 1901 se inauguraba una Central de Teléfonos Urbanos del Gobierno en el techo del Palacio de Gobierno Nacional, frente al Parque Colón y se estableció una línea telefónica de larga distancia con toda la región Este.

En 1902 se instalaba con éxito la primera línea telefónica comunicando a la ciudad de Santo Domingo con Guerra, Los Llanos, Quisqueya y San Pedro de Macorís con una extensión de 110 Kilómetros para sustituir el sistema telegráfico Morse.
30 de Septiembre 1902 el Presidente del Gobierno Provisional de la República, General de División Horacio Vásquez, decretó, mediante resolución Núm. 4286, que “desde la publicación del presente decreto se tasaran los telefonemas y telegramas privados que cursen por las líneas telefónicas y telegráficas nacionales, a cinco centavos oro por palabra.
Teléfono urbano de la ciudad de Santo Domingo y otras ciudades.
En 1904 se realizó la interconexión entre la Capital del país con el Cibao partiendo la línea de la citada ciudad y prolongándose hasta Puerto Plata con estaciones en la Vega, Moca y Santiago. Más tarde se extendieron otras líneas Santiago-Montecristi, Santiago-San Francisco de Macorís, Seybo-Higuey, etc.
El 14 de Junio de 1904 aconteció un hito importante cuando Carlos F. Morales Languasco, a la razón Presidente Provisional de la República mediante Resolución 442 declaró “Obra de Utilidad Pública” la del teléfono urbano de la capital del país.
El 29 de Junio de 1904 se une San Pedro de Macoríis con La Romana. El Presidente Morales Languasco, mediante resolución Núm. 4446 del 30 de septiembre de 1904 declara de utilidad pública la obra del Teléfono Urbano de San Pedro de Macorís.
El 10 de Febrero de 1905 el Presidente de la República decretaba mediante Resolución Núm. 4522 continuar la línea telefónica desde la común de Guerra hasta el Distrito de San Francisco de Macorís, cruzando por Bayaguana, Monte Plata, Cevicos y Cotuí.
Primeras Escuelas de Telefonía
El Presidente Morales Languasco viendo la necesidad de aumentar el personal técnico requerido y que el Gobierno debía atender a esa exigencia de servicio público decidió crear el 6 de mayo de 1905 una Escuela Telefónica en Azua y otra en Santiago de los Caballeros. Posteriormente, en el año 1911 dado el avance técnico que iba experimentando el sistema telefónico surgió la necesidad de preparar un personal idóneo, por lo que se planteó la conveniencia de crear una escuela telegráfica y telefónica.
Interconexión de las Principales Ciudades
El 4 de Abril de 1905 el Presidente de la República mediante Resolución Núm. 4549 dispuso “unir por medio de líneas telefónicas a las cabeceras de las provincias comunes: Azua-San José de Ocoa, Santiago-Valverde, El Seybo-Hato Mayor y La Vega-Bonao respectivamente, y la cabecera del Distrito de Barahona con la común de Neyba.
El 19 de Abril de 1905 se inaugura la línea telefonica de Bayaguana a Monte Planta uniendo las líneas del Sur de la República con las del Cibao.
El 1 de Mayo de 1905 se informa la inauguración de línea telefónica de Canton Pimentel a Cotuí.
El 5 de Mayo de 1905 el Presidente de la República dispone, mediante Resolución Núm. 4559, “unir la población de Bayaguana con la de Sabana de la Mar” por medio de una línea telefónica.
El 21 de Junio de 1905 el Poder Ejecutivo resolvió unir la población de las Matas de Farfán con las del Comendador por medio de una línea telefónica.
El 1 de Julio de 1905, mediante Resolución Núm. 4587 decidió unir Montecristi, Guayubín, Sabaneta y San José de las Matas.
El 26 de Septiembre, mediante Resolución Núm. 4616 se dispuso tender una línea telefónica entre las poblaciones de Villa Riva y Canton Pimentel permitiendo unir las ciudades de Samaná, Sánchez y Matanzas.
Publicación del Primer Directorio Telefónico
En 1907 se publica el primer Directorio Telefónico (La Guía). Para ese mismo año Enrique Dechamps recopilaba la interconexión de la red telefónica de Santo Domingo, San Cristobal, Baní, Azua, San Juan de la Maguana, Las Matas de Farfán, Barahona, Samaná, Sánchez, Matanzas, Guerra, Los Llanos, San Pedro de Macorís, El Seybo, Higuey, La Romana, Bayaguana, Monte Plata, Cevicos, Cotuí, Villa Rivas, Canton Pimentel, Santiago, Puerto Plata, La Vega, Moca, San Francisco de Macorís, San José de las Matas, Salcedo, Bajaboníco, Altamira, Jánico, Las Lagunas, Montecristi, Copey, Dajabón, San José de Ocoa y la Ceyba.
A partir de 1910 se inicia la instalación de postes de concreto y de hierro para el tendido de los cables telefónicos.
En 1911 el Congreso Nacional discutió el Proyecto de Ley de Telégrafos, en el cual estaban incluidos múltiples aspectos relacionados con los teléfonos. Esta ley fue promulgada 25 de abril de 1911 creando la Dirección General de Telégrafos y Teléfonos.
El 24 de Noviembre de 1911, por medio del Decreto Núm. 4963, el entonces Presidente de la República, Ramón Cáceres, dictó el reglamento para el establecimiento de Líneas Telefónicas Urbanas para el Servicio de Abonados en el cual “Todo el que lo desee podrá, previa autorización de la Secretaria de Estado de Fomento y Comunicaciones, establecer en cualquier población de la República líneas telefónicas urbanas para el servicio de abonados sujetándose a algunas condiciones.

Primera invasión norteamericana


Los acontecimientos que darían el impulso final a la intervención norteamericana de 1916 fueron:

•  El impasse que tuvo el gobierno de Juan Isidro Jiménez con los Estados Unidos, al no querer aceptar algunas de las medidas que pretendían hacerle asumir (entre ellas, la aprobación expresa del contralor norteamericano).
•  Levantamiento de generales horacistas en el norte.
•  La ocupación militar norteamericana de Haití en 1915.
•  Aumento del poder de Desiderio Arias, quien siendo secretario de Guerra y Marina se rebeló contra Jiménez en abril de 1916.

En mayo de 1916 comienza el desembarco de marinos norteamericanos. El 16 de mayo tomaron Santo Domingo, y a finales de julio los principales puestos militares del país estaban en sus manos. El 29 de noviembre de 1916 el Capitán H. S. Knapp publicó la proclama oficial de la ocupación.

Medidas del Gobierno militar norteamericano en la República Dominicana

Control militar y policial
A fin de sustituir a las antiguas fuerzas armadas agrupadas en la Marina de Guerra y en la Guardia Republicana del período de Ramón Cáceres, los interventores instauraron en 1917 la Guardia Nacional, organismo de represión cuya finalidad era combatir de manera eficiente cualquier intento de sedición. Los dominicanos que integraron sus filas eran casi todos de extracción humilde o desempleados, y fueron entrenados según los reglamentos de la Infantería de Marina de los Estados Unidos, de la que terminaron convirtiéndose en una especie de prolongación. Es de este “cuerpo del orden”, luego nombrado Policía Nacional y convertido posteriormente en Ejército Nacional, de donde emergería la figura del dictador Rafael Leonidas Trujillo.

Rentas Internas, contabilidad y registro de tierras
En 1918 fue creada la Dirección General de Rentas Internas, con el propósito de regular la aplicación y el cobro de los impuestos a la producción manufacturera nacional. También se incorporó un moderno sistema de contabilidad pública, y otro para el registro de tierras.

Obras públicas
La necesidad de tener un mayor control militar sobre el país hizo que las autoridades interventoras desarrollan un plan de construcción de carreteras que comunicara las distintas regiones y que facilitara una real unificación política del país. En 1922 se inauguró la carretera Duarte entre las ciudades de Santo Domingo y Santiago. La carretera hacia el este se llevó desde Santo Domingo hasta San Pedro de Macorís, mientras que la que va hacia el sur se prolongó desde la Capital hasta Azua. Esta red fue completada poco tiempo después de finalizada la ocupación, y había sido planeada e iniciada en la época de la presidencia de Ramón Cáceres.

Otras obras consistieron en el acondicionamiento de muelles y edificios de aduanas, el establecimiento de un sistema de telecomunicaciones y edificaciones educativas y sanitarias.

Educación
Se estima que para 1916 más del 90% de la población dominicana era analfabeta.

Una de las primeras disposiciones del gobierno de ocupación fue la promulgación de una ley que establecía la obligatoriedad y gratuidad de la educación primaria para los niños de 7 a 14 años, y la creación del Consejo Nacional de Educación, encargado de la supervisión general de la instrucción pública. Se instalaron numerosos planteles escolares primarios en las zonas rurales.

En contrapartida, se le prestó escasa atención a la educación secundaria, se cerró la Universidad de Santiago y se dio categoría de instituto a la Universidad de Santo Domingo.

Salud pública y sanidad
•  Limpieza de las ciudades y pueblos, de mercados y mataderos, instalación de letrinas.
•  Creación de la Secretaría de Estado de Sanidad y Beneficencia.
•  Creación de un Laboratorio Nacional.
•  Regulación de la práctica médica, farmacéutica y oficios afines.
•  Ejecución de programas de vacunación.
•  Control de la preparación y venta de alimentos.
•  Prohibición de la prostitución.
•  Llegada de profesionales de la salud de Estados Unidos y Puerto Rico. De acuerdo a las autoridades de ocupación, en 1917 apenas ejercían en República Dominicana 95 doctores y licenciados, muchos de los cuales presentaban muy mala preparación.
•  Construcción de tres hospitales.

“Danza de los Millones”. La Primera Guerra Mundial ocasionó un aumento de la demanda de azúcar de caña, tabaco, café y cacao dominicanos, elevando el precio de estos productos en el mercado internacional. La mayor capacidad de compra de los dominicanos produjo a su vez un incremento de la demanda de artículos manufacturados importados, e incidió en el incipiente proceso de urbanización y modernización que experimentaron –junto con la ciudad de Santo Domingo– pueblos como Santiago, La Vega, San Pedro de Macorís y Puerto Plata. A esta efervescencia económica vivida en especial entre 1918 y 1921 se le conoce como la “Danza de los Millones”.

Llegó a su fin en 1921, con la caída estrepitosa de los precios de los productos dominicanos en el mercado internacional, lo que sumió al país en una nueva crisis.

Nuevos empréstitos. Es importante hacer notar que las inversiones realizadas por el gobierno de ocupación se sustentaron, de una parte, en los fondos de las aduanas que le correspondían al Gobierno dominicano y que habían sido retenidos por las autoridades estadounidenses como mecanismo de presión desde el impasse con el presidente Jiménez; y, de otra, en nuevos préstamos autorizados por el Departamento de Estado bajo el escudo de la Convención de 1907. De esta suerte, para 1922, la deuda de la República Dominicana ascendía a casi 15,000,000 de dólares.

Los líderes políticos y hombres de negocio dominicanos manifestaron su desacuerdo, alegando que un gobierno extranjero no tenía derecho a endeudar al país.

Resistencia

Gavilleros

A pesar de la censura y el desarme, hubo un reducto de rebeldes que se mantuvo contra la autoridad extranjera. Los “gavilleros” operaban al este del país y estaban conformados, en gran medida, por campesinos que habían sido despojados de sus tierras durante el apogeo de la industria azucarera de gran capital extranjero, iniciado a finales del siglo XIX e incentivado en los primeros quince años del siglo XX. Se escondían en las zonas montañosas y atacaban mediante el método de la guerra de guerrilla, contando para ello con la colaboración del grueso de la población de la región e incluso con la de los propios administradores de los ingenios que, a fin de evitar la quema o asalto de sus campos, bodegas y bateyes, les suministraban dinero y comida.

Sólo pudieron ser afectados seriamente cuando las operaciones en su contra contaron con el concurso de los soldados dominicanos de la Guardia Nacional. En 1922 aceptaron una amnistía general ofrecida por el gobierno de ocupación bajo el entendido de que se instauraría el Gobierno Provisional dominicano acordado en el Plan Hughes-Peynado de ese año.

Sus líderes más importantes fueron Vicente Evangelista, Ramón Natera, Martín Peguero, José Piña, Luciano Reyes, Pedro Tolete, Marcial Guerrero y Félix Laureano.

Resistencia cívica

Tuvo un carácter urbano y se estructuró sobre la base de las distintas iniciativas de la clase intelectual dominicana que expresaba su preferencia por un país libre con revoluciones a un país ocupado con una paz impuesta.

•  Campaña realizada por el ex presidente de la República Francisco Henríquez y Carvajal. Viajó por varios países de América Latina denunciando la ocupación, la falta de libertades, la censura, las cortes militares de justicia y las torturas que sufrían los dominicanos. En 1919 fundó una Comisión Nacionalista Dominicana que operaba en Washington y que pretendía que el Departamento de Estado de los Estados Unidos modificara su política en el país y nombrara un Junta Consultiva que preparara las leyes para asegurar la transición a un nuevo gobierno civil dominicano.

•  Campaña de los líderes obreros dominicanos ante la Federación Americana del Trabajo, la cual exigió al presidente de los Estados Unidos una rectificación de su política en Santo Domingo.

•  Creación de la Unión Nacional Dominicana en 1920. Presidida por Don Emiliano Tejera, exigía la “desocupación pura y simple”. La integraban Américo Lugo, Fabio Fiallo, Pelegrín Castillo, Enrique Apolinar Henríquez, Max Henríquez Ureña, César Tolentino y muchos otros.

La defensa del restablecimiento de la soberanía dominicana se expresó a través de distintas manifestaciones culturales: discursos, libros, cartas, obras de teatro, editoriales. Hasta los juegos de béisbol celebrados entre dominicanos y equipos formados por los marines norteamericanos sirvieron para canalizar el rechazo a la autoridad opresora.

Plan Hughes-Peynado, 1922. La crisis económica desencadenada en 1921, las campañas a escala nacional e internacional en contra de la intervención, y la elección de un nuevo presidente norteamericano favorable a la salida de las tropas de ocupación, propiciaron la celebración de este acuerdo que sentó las bases para la vuelta a la vida independiente de la República Dominicana. Se llamó así en virtud de los nombres de los negociadores: Francisco J. Peynado, por la parte dominicana, y el secretario de Estado Charles Evans Hughes, por los Estado Unidos. El mismo estipulaba:

•  Instalación de un Gobierno Provisional electo por los principales líderes políticos dominicanos y el Arzobispo de Santo Domingo.
•  Preparación y organización de elecciones por parte del mencionado Gobierno Provisional.
•  Reconocimiento de los actos legales del gobierno militar que hubiesen creado derecho a favor de terceros.
•  Reconocimiento de la validez de las emisiones de bonos de los empréstitos contratados durante los años de ocupación.
•  Reconocimiento de las tarifas aduaneras establecidas por el gobierno militar en 1919 y que favorecían a más de 945 productos estadounidenses.
•  Vigencia de la Convención Domínico-Americana de 1907 hasta que la República Dominicana terminara de pagar su deuda externa, quedando por tanto los norteamericanos en control de las aduanas y con el derecho de autorizar o no cualquier futuro endeudamiento público del país.

Juan Bautista Vicini Burgos asumió como presidente provisional en el mes de octubre de 1922, y las elecciones constitucionales fueron celebradas el 15 de marzo de 1924, resultando electo el candidato Horacio Vásquez por el Partido Nacional. En agosto de ese mismo año concluyó la evacuación del ejército de ocupación.


Sucesos durante el gobierno de los 12 año del Dr. Joaquin Balaguer.


El mandato de Joaquín Balaguer, de acuerdo con sus auspiciadores norteamericanos, tenía como primera meta la desarticulación y destrucción de los grupos populares que habían participado en la Revolución de Abril del 65. Para ello utilizó tanto al ejército como a un grupo paramilitar de matones profesionales llamado “La Banda”, a los que calificaba en sus discursos de “fuerzas incontrolables”. Se estima que más de 3,000 dominicanos fueron asesinados sólo entre 1966 y 1974. Al entregar la presidencia en 1978, Balaguer había exterminado a la juventud más prometedora y de ideas más avanzadas con que contaba la nación.

Inversión extranjera.

En el curso de su gobierno, extendido mediante represión y fraudes electorales a tres períodos constitucionales, Balaguer favoreció la inversión extranjera de capital estadounidense. De esta suerte, de 155 millones de dólares que habían invertidos en el país en 1965, se pasó a casi 600 millones de dólares en inversiones norteamericanas en 1977, las cuales abarcaban las áreas de las finanzas, las comunicaciones, el sector azucarero, el sector minero, turismo, zonas francas, etcétera. Entre las empresas que se instalaron o que ampliaron sus inversiones durante esa época se encuentran la firma canadiense-norteamericana Falconbridge Dominicana, dedicada a la explotación de ferroníquel; Rosario Dominicana, empresa norteamericana para la explotación del oro; Shell, Nestlé, Gulf & Western y Philip Morris.

Ayuda económica y endeudamiento externo.

Un total 122 millones de dólares fueron erogados por los Estados Unidos entre abril de 1965 y junio de 1966, a fin de evitar la paralización económica total del país. Esta suma aumentó a 133 millones de dólares anuales durante los tres años siguientes, mientras que de junio de 1969 a junio de 1973, la ayuda promedió unos 78 millones por año. Estos fondos fueron suministrados a través de donaciones y préstamos a largo plazo negociados vía la AID de los Estados Unidos. Además, el gobierno balaguerista garantizó la entrada de importantes cantidades de divisas gracias a la cuota azucarera dominicana en el mercado norteamericano.

Obras de infraestructura.

La inversión pública de los doce años estuvo dirigida en su mayor parte a la construcción de obras públicas: puertos, carreteras, acueductos, calles, escuelas, centros culturales, instalaciones deportivas, caminos vecinales, presas hidroeléctricas, etcétera. Las ciudades de Santo Domingo y Santiago concentraron el grueso de las obras, si bien también los demás poblados crecieron y se modernizaron.

Crecimiento económico y desigualdad social.

El flujo de inversión y ayuda económica proveniente en inmensa medida de los Estados Unidos contribuyó a dinamizar la economía nacional, haciendo que República Dominicana gozara de una de las tasas de crecimiento macroeconómico más altas de América Latina. Sin embargo, los beneficios se concentraron en la pequeña burguesía local que se consolidaba unida a los intereses extranjeros. Así, desde 1972 la tasa anual de inflación era de un 15%, el poder adquisitivo del peso descendió en un 26%, el índice de desempleo ascendió a más del 20%, el de subempleo superó el 60% y se congelaron los salarios.

Corrupción gubernamental.
Otra de las fuentes de riqueza desproporcionada que tuvo la pequeña élite nacional favorecida por el gobierno balaguerista fue la administración pública. Entre los funcionarios públicos, un sinnúmero de operaciones ilegales y actos dolosos adquirieron carácter generalizado y de normalidad: sobornos, contrabandos, cobro de comisiones, extorsión de empresarios, exoneraciones de impuestos se hicieron parte del día a día. Ante la imposibilidad de negar lo que resultaba demasiado evidente, Balaguer se atrevió a afirmar que la corrupción “se detenía en la puerta de su despacho”.

Entrega del poder en 1978.

En las elecciones de 1978 compiten el doctor Joaquín Balaguer con su Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), y Antonio Guzmán Fernández por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), organización política que había sufrido en 1973 la renuncia de su líder y creador, el profesor Juan Bosch, quien inmediatamente fundó el Partido de la Liberación Dominicana.

La victoria abrumadora del PRD no es en principio aceptada por el Dr. Joaquín Balaguer, quien ordena el asalto militar de la Junta Central Electoral, interrumpe el conteo y confisca y destruye urnas de votos. Es necesaria la presión ejercida por los Estados Unidos de Jimmy Carter que se niega a aceptar un gobierno que no cuente con el voto de la mayoría. Empero, mediante la falsificación de los resultados electorales de modo que dieran mayoría senatorial y una amplia participación en la Cámara de Diputados al Partido Reformista, Balaguer se asegura el control del Senado y, con éste, del Poder Judicial (los jueces eran nombrados por el Senado).

De esta forma se protege a sí mismo y a los miembros de su partido contra un eventual sometimiento judicial por cualquiera de los múltiples casos de crímenes o corrupción que se dieron en su prolongado mandato presidencial, y garantiza una importantísima cuota de poder mientras está fuera de la presidencia, a la cual regresaría por diez años más, desde 1986 hasta 1996.

Joaquín Balaguer, uno de los funcionarios e intelectuales fundamentales de la dictadura trujillista, figura central de los 18 años posteriores a la tiranía, también dominaría la vida política nacional durante la débil “democracia” electoral que se instaura en el período que va desde 1979 hasta principios del siglo XXI.

viernes, 8 de marzo de 2013

Nicolás Maduro se juramentó como presidente encargado de Venezuela




BBC MUNDO. Nicolás Maduro acudió hoy al Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional de Venezuela, donde tomó posesión como presidente encargado de ese país ante el presidente de la legislatura, Diosdado Cabello.
La sesión especial estaba pautada para las 7 de la noche. Comenzó con cierto retraso.
Con la excepción del partido socialcristiano Copei, la bancada opositora no está presente en el acto, como forma de protesta ante la designación de Maduro, que fue avalada por el Tribunal Supremo de Justicia, en una sentencia que señala que tras el fallecimiento de Chávez, Maduro cesa en su cargo de vicepresidente y ahora deviene en Presidente encargado.
"En su condición de Presidente encargado ejerce todas las atribuciones constitucionales y legales como Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y comandante de en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana", añade la sentencia.

jueves, 7 de marzo de 2013

Globalizacion

Globalizacion
 
 
La globalización es una teoria entre cuyos fines se encuentra la interpretacion de los eventos que actualmente tienen lugar en los campos del desarrollo, la economia mundial, los escenarios sociales  y las influencias culturales y politicas. La globalización es un conjunto de propuestas teóricas que subrayan especialmente dos grandes tendencias: los sistemas de comunicación mundial; y las condiciones económicas, especialmente aquellas relacionadas con la mobilidad de los recursos financieros y comerciales.
A través del proceso de globalización, uno de los supuestos esenciales es que cada vez más naciones están dependiendo de condiciones integradas de comunicación, el sistema financiero internacional y de comercio. Por lo tanto, se tiende a generar un escenario de mayor intercomunicación entre los centros de poder mundial y sus transacciones comerciales (Sunkel: 1995; Carlsson: 1995; Scholte 1995). Efectos e influencias derivados de los "aspectos integradores" pueden ser estudiados desde dos perspectivas principales: el nivel externo de los países, o nivel sistémico; y el nivel de las condiciones internas de los países, o aproximación subsistémica. En este último caso, las unidades de análisis serían aquellas que corresponden con las variables de crecimiento y desarrollo económico, así como indicadores sociales.
Respecto a los procesos de globalización que están teniendo lugar en la actualidad, en la esfera económica, existen dos aspectos medulares relacionados con el área de la política económica internacional: la estructura del sistema económico mundial, y cómo esta estructura ha cambiado. Estos temas pueden ser abordados a partir de la teoria de la globalización tomando en cuenta los conceptos del desarrollo. Los fundamentos de la globalización señalan que la estructura mundial y sus interrelaciones son elementos claves para comprender los cambios que ocurren a nivel social, politico, de división de la producción y de particulares condiciones nacionales y regionales.
La premisa fundamental de la globalización es que existe un mayor grado de integración dentro y entre las sociedades, el cual juega un papel de primer orden en los cambios económicos y sociales que están teniendo lugar. Este fundamento es ampliamente aceptado. Sin embargo, en lo que se tiene menos consenso es respecto a los mecanismos y principios que rigen esos cambios.



 La Independencia de los Estados Unidos

La Independencia de los Estados Unidos es uno de los hechos más importantes ocurridos en el siglo XVIII, siendo la Declaración de Independencia leída en Filadelfia (1776), uno de los textos más innovadores y trascendentes de la historia contemporánea.
Inglaterra controlaba 13 colonias en América del Norte, donde habían emigrado los católicos y protestantes disidentes, durante las guerras religiosas.
En 1765, el gobierno inglés de Jorge III aumento abusivamente los impuestos en las colonias provocando desórdenes en muchas colonias. El parlamento de Londres prosiguió con su rígida política y en 1767 volvió a votar nuevos impuestos.
La indignación cundió en las colonias y los patriotas comenzaron a gestar la revolución y, tras proclamar la Declaración de Derechos (1774), se declararon independientes (1776).
El 3 de septiembre de 1783 se firmó en Versalles el tratado de paz, donde Inglaterra reconocía la independencia y soberanía de las colonias americanas.


lunes, 4 de marzo de 2013

Esclavitud en santo domingo



Esclavitud en santo domingo

El 30 de Noviembre de 1821 se produjo en Santo Domingo, un golpe de Estado que puso fin al régimen español en Santo domingo, iniciado en 1809. Con este acto los dominicanos dejaron de ser, por primera vez, sujeto de un estado de Ultramar, poniéndole fin a 328 anos de vida colonial.
La Constitución proclamo los derechos del hombre, resumiéndolo en cuatro: “La libertad, la igualdad, la seguridad y la propiedad
En febrero de 1822 se inicio un periodo importante en la historia del derecho dominicano, que podemos denominar como un periodo puente entre los siglos coloniales y la etapa republicana iniciada en 1844.
Durante 22 anos en que Republica dominicana estuvo ligada a la Republica de Haití, se introdujo un sistema jurídico completamente diferente al que había regido en etapas anteriores y este nuevo régimen es el que básicamente ha continuado rigiendo desde entonces en Republica Dominicana.
Pero durante todo este periodo, varios puntos de índoles jurídicas deben ser mencionados, pues incidieron en la unificación de la isla en 1822.
Todas las Constituciones haitianas desde la independencia, proclamaron de manera categórica la abolición de la esclavitud.
El carácter personalista de los regimenes, por su parte, creo la tradición de los jefes de estados vitalicios, fueren ellos presidentes, reyes o emperadores. El justificado temor de los haitianos a ser reconquistados por los franceses o por alguna otra potencia europea con el consiguiente retorno a la esclavitud, los indujo a proclamar enfáticamente en sus Constituciones de esa época, la prohibición de que los blancos tuvieran derecho a poseer tierra en Haití.
Haití ha sido el primer país del mundo, que abollo la esclavitud. El primer país de América donde se verifico de hecho una autentica y radical reforma agraria, a raíz de la independencia en 1804.
La Esclavitud establecida y mantenida por España, en Santo Domingo, no fue abolida en la Actual reforma a la Constitución, como afirma cierto periódico español, el cual nos acusa de sostener un sistema de esclavitud a nuestros hermanos haitianos, sistema que muy por el contrario fueron ellos quienes los implantaron durante la colonia, como muy bien consta en este articulo. Esos argumentos serian aceptados solo por aquellos que no conocen los hechos historicos, y tanto los dominicanos como los haitianos, conocemos muy bien nuestras historia y los lazos que nos unen.
Por ello y para que quede claro, la esclavitud en Santo Domingo termino con la promulgación de la Constitución haitiana de 1816.
Los puntos más notables de esta constitución se refieren al problema racial que tanto preocupaba a los haitianos. A parte de declarar de que nunca habría esclavo en Haití, la constitución previo que ningún blanco podía ser dueño de propiedades.
La ciudadanía haitiana era reconocida a los africanos y a los indoamericanos, aunque se permitió la calidad de haitiano a los hombres blancos que formaban parte del ejército o ejercían funciones públicas.
La Constitución proclamo que le territorio de Haití comprendía toda la Isla. Se declaraba así la intención de unificar toda la Isla bajo un solo gobierno.
La Constitución proclamo los derechos del hombre, resumiéndolo en cuatro: “La libertad, la igualdad, la seguridad y la propiedad.
En cuanto a la forma de gobierno, la Constitución estableció la división de los tres poderes del estado: Legislativo, ejecutivo y judicial.
Esta es la Historia del principio y el fin del sistema esclavista establecido por los conquistadores españoles en Santo Domingo.